El «mindfulness» para mejorar la salud bucodental consiste en prestar atención a los movimientos del cepillo, a la presión que se ejerce sobre las encías, a las zonas olvidadas o incluso a las sensaciones que produce el dentífrico o el enjuague.
No solo se trata de técnica, sino de presencia, de estar plenamente aquí y ahora. La diferencia entre hacerlo y hacerlo bien no está en el cepillo sino en la atención.
Y es que un cepillado rápido, descuidado o vigoroso puede dañar las encías y desgastar el esmalte.
El problema no es que no sepamos cepillarnos, sino que vivimos demasiado deprisa para hacerlo bien. Las personas se cepillan «en modo piloto automático, reducen el tiempo de higiene, olvidan zonas importantes o ejercen demasiada presión sin darse cuenta.
Siete consejos para una higiene bucodental consciente
- Cepillarse sin prisa. Dedicar al menos dos minutos conscientes.
- Evitar distracciones y centrarse únicamente en el momento del cepillado.
- Respirar profundamente una o dos veces antes de empezar.
- Relajar la mandíbula y liberar tensión facial. Una forma de hacerlo es provocar el bostezo. En la mandíbula se acumulan muchas de las nuestras tensiones, por eso: respirar, abrir ligeramente la boca y soltar la tensión.
- Dividir la boca en cuadrantes, y seguir siempre el mismo orden.
- Realizar movimientos suaves y atentos, diente a diente.
- Prestar atención a las sensaciones, texturas y contacto con las encías